Kuki y el globo unicornio
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El cuento completo · 32 páginas
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Portada
Kuki y el globo unicornio
Página 1
La casa de Kuki estaba de fiesta. Había lazos, flores y una
tarta que olía a chocolate.
¡Hoy cumplía cinco años!
Página 2
Kuki contó las velas: una, dos, tres, cuatro… ¡y cinco!
Cerró los ojos y pidió un deseo: vivir una aventura.
Página 3
Después llegaron los regalos. Kuki abrió cuentos, pinturas y
una caja con un lazo enorme.
¿Qué habría dentro?
Página 4
De la caja salió un globo de helio con forma de unicornio.
Era blanco, tenía la crin de colores y un cuerno dorado.
Página 5
Anita señaló el globo con una sonrisa.
—¡Lleva un cuerno como el mío!
Kuki lo abrazó. Ya tenía un regalo favorito.
Página 6
Kuki se llevó el globo a su habitación.
Daba un pasito y el unicornio la seguía. Daba una vuelta… ¡y
él también!
Página 7
La ventana estaba abierta y la cortina bailaba con el viento.
Kuki soltó el hilo un instante para apartar un cojín.
Página 8
El globo cruzó la ventana.
—¡Espera, unicornio!
Kuki corrió y alcanzó la punta del hilo justo a tiempo.
Página 9
Pero el globo siguió subiendo.
Primero se levantó un calcetín. Después, el otro.
¡Kuki estaba volando!
Página 10
Subió por encima del tejado, de la chimenea y del árbol del
jardín.
Su casa se hacía pequeña bajo sus pies.
Página 11
Tres pájaros se acercaron batiendo las alas.
—¡Hola! —dijo Kuki—. Es la primera vez que vuelo por aquí.
Página 12
Los pájaros giraron a su alrededor: uno, dos y tres.
Kuki se echó a reír.
—¡Vosotros conocéis todos los caminos del cielo!
Página 13
El unicornio subió un poco más.
Delante de Kuki apareció una nube enorme, blanca y
blandita a la vista.
Página 14
—¡Parece algodón! —susurró Kuki.
Acercó una mano, pero la nube se le escapó entre los dedos
como una bruma fresquita.
Página 15
Al otro lado brillaba el sol.
Las nubes parecían un mar blanco, y el globo navegaba
despacito por encima.
Página 16
Más adelante, las nubes se abrieron.
Kuki miró hacia abajo y reconoció su pueblo.
—¡Está todo ahí, pero en pequeñito!
Página 17
Vio la iglesia y su campanario.
¡Tan alto desde la plaza y tan pequeño desde el cielo!
Justo entonces sonó una campana.
Página 18
Después encontró el colegio, con su patio y sus ventanas.
Desde arriba, la rayuela parecía un dibujo diminuto.
Kuki buscó su rincón favorito.
Página 19
En el parque estaba Roma, junto a los columpios.
Kuki la saludó desde lo alto.
Roma levantó la mano, sorprendida.
Página 20
—¡Feliz cumpleaños, Kuki! —gritó Mónica junto a la piscina.
Kuki sonrió tanto que casi le dolían las mejillas.
¡Qué saludo tan especial!
Página 21
La piscina brillaba entre los árboles.
Parecía un espejo azul lleno de chispitas.
Kuki siguió su camino, mecida por el viento.
Página 22
La iglesia, el colegio, el parque, la piscina…
Kuki descubrió los caminos que unían sus lugares favoritos.
¡Su pueblo parecía un gran dibujo!
Página 23
Poco a poco, el cielo se volvió dorado.
Las sombras se estiraron por las calles.
Kuki pensó en casa y en su tarta de cumpleaños.
Página 24
El globo iba perdiendo helio y ya no tiraba tanto del hilo.
Su barriguita estaba un poco arrugada.
Comenzaron a bajar muy despacio.
Página 25
Cada vez estaban más cerca de los tejados.
Entonces Kuki vio una casita con flores en la entrada.
—¡Es la casa de mi prima Telma!
Página 26
Telma estaba en el jardín, mirando al cielo.
Al ver a Kuki, abrió los brazos.
—¡Por fin llegas! ¡Te estaba esperando!
Página 27
Kuki tocó la hierba con un pie y luego con el otro.
El unicornio quedó flotando bajito.
—¡Hola, Telma! ¡No sabes lo que me ha pasado!
Página 28
Kuki le contó lo de los pájaros, las nubes y el pueblo
diminuto.
Telma escuchaba con los ojos muy abiertos.
—¡Menuda aventura!
Página 29
De pronto, Kuki oyó su nombre.
—Kuki… Kuki…
La voz sonaba cerca, pero el jardín empezó a desvanecerse
como una nube.
Página 30
Kuki abrió los ojos.
Estaba en su cama, abrazada a la almohada.
No había volado de verdad. ¡Todo había sido un sueño!
Página 31
Desde la puerta llegó un alegre saludo:
—¡Feliz cumpleaños, Kuki!
Kuki miró sus cinco dedos y sonrió.
¡Ahora sí empezaba su gran día!
Página 32
Kuki se levantó de un salto.
Tenía cinco años recién estrenados y una historia para
compartir.
—¡Cuando venga Telma, se lo voy a contar todo!














