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Kuki y el susto en la piscina
Un susto en la piscina, una visita al médico y el cariño de sus amigas y su familia.
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Un susto en la piscina, una visita al médico y el cariño de sus amigas y su familia.
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El cuento completo · 32 páginas
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Portada
Kuki y el susto en la piscina
Página 1
Kuki abrió su bolsa y comprobó que llevaba la toalla.
¡Hoy iba a la piscina con sus amigas!
Página 2
Mónica, Telma, Anita, Roma y Claudia ya la esperaban.
Había sombrillas de colores y un tobogán que terminaba en
el agua.
—¡Vamos! —dijo Kuki.
Página 3
Primero jugaron a salpicarse un poquito.
Telma se tapó la nariz y Roma dejó que el agua le hiciera
cosquillas en los pies.
Kuki se reía a carcajadas.
Página 4
Después fueron al tobogán.
Mónica bajó sentada, con los pies por delante.
—¡Qué fresquita está el agua! —dijo al llegar.
Página 5
Anita esperaba su turno junto a Claudia.
Kuki subió los escalones despacio.
Desde arriba veía a sus amigas saludándola.
Página 6
Esta vez, Kuki decidió bajar de espaldas.
Se dio la vuelta y comenzó a deslizarse.
Pero no veía hacia dónde iba.
Página 7
En la bajada se giró de golpe.
¡Ay!
Se dio un golpe en la barbilla.
Página 8
Le dolía mucho y empezó a llorar.
Entonces vio unas gotitas de sangre.
—¡Mamá! —llamó, asustada.
Página 9
Su mamá llegó enseguida y la ayudó a salir del agua.
El socorrista se acercó con una gasa.
—Estamos contigo, Kuki.
Página 10
Mónica trajo la toalla y Telma recogió sus sandalias.
Anita, Roma y Claudia se quedaron cerca.
Ya no tenían ganas de jugar. Querían que Kuki estuviera
bien.
Página 11
Su mamá sostuvo la gasa con cuidado sobre la barbilla.
—Vamos a que te vea el médico.
Kuki asintió entre sollozos.
Ojalá aquel golpe no hubiera ocurrido.
Página 12
Antes de marcharse, Claudia le apretó suavemente la mano.
—Te guardamos un sitio para cuando vuelvas.
Kuki intentó sonreír, pero le dolía demasiado.
Página 13
En la sala de espera, Kuki se acurrucó junto a su mamá.
Tenía la toalla sobre las piernas y muchas ganas de llorar.
—Estoy triste —susurró—. Y me duele.
Página 14
Su mamá la abrazó con cuidado.
—Lo sé, cariño. Estoy aquí.
Kuki se quedó un ratito así, escuchando su voz.
Página 15
Cuando entraron en la consulta, el médico se sentó cerca.
—Hola, Kuki. ¿Me cuentas qué ha pasado?
Ella le contó lo del tobogán, las lágrimas y la barbilla.
Página 16
El médico miró la herida con cuidado.
—Necesitas unos puntos para ayudar a que se cierre.
—¿Puntos? —preguntó Kuki, agarrándose a la mano de su
mamá.
Página 17
—Primero voy a poner una medicina que duerme esta zona
—explicó él—.
Así podremos ponerte los puntos sin que te duela como
ahora.
Kuki escuchaba muy seria.
Página 18
—La medicina se pone con un pinchacito. Puede molestar un
momento.
—No me gustan los pinchazos —dijo Kuki.
—Lo entiendo. Te iré contando lo que hago.
Página 19
Su mamá le ofreció las dos manos.
—Puedes apretarlas y mirar hacia mí.
Kuki respiró despacito.
Todavía tenía miedo, pero se sentía acompañada.
Página 20
El pinchazo molestó y se le escaparon unas lágrimas.
Su mamá siguió a su lado.
Al poco rato, Kuki empezó a notar la barbilla de otra
manera.
Página 21
El médico esperó y comprobó que la zona estuviera
dormida.
—¿Te duele aquí?
—No como antes —respondió Kuki.
Entonces él empezó a poner los puntos.
Página 22
Kuki miraba a su mamá mientras el médico trabajaba.
Pensaba en el agua azul y en sus amigas.
La mano de mamá seguía allí, calentita, dentro de la suya.
Página 23
—Ya hemos terminado —dijo el médico.
Kuki abrió mucho los ojos.
—¿Ya?
¡Qué alivio! Lo más difícil había pasado.
Página 24
—Lo has hecho muy bien, Kuki. Gracias por decirme cómo te
sentías.
—Pero he llorado…
—Claro. Te dolía y tenías miedo. Puedes llorar y dejar que
te ayudemos.
Página 25
El médico le dio un dibujo para colorear.
¡Era una piscina con una sombrilla enorme!
—Este es para ti.
Kuki lo sostuvo con las dos manos.
Página 26
Antes de salir, el médico explicó a su mamá cómo cuidar la
herida y cuándo volver.
Kuki escuchó la última parte.
—Ahora toca descansar y dejar que la barbilla se cure.
Página 27
Cuando llegó a casa, su familia salió a recibirla.
Sus amigas fueron a verla después.
Mónica preguntó bajito:
—¿Te duele menos?
Página 28
—Sí. Me han puesto puntos —dijo Kuki—. Y mirad lo que me
han dado.
Extendió el dibujo sobre la mesa.
Telma acercó los lápices y Anita eligió un azul precioso.
Página 29
Roma pintó una sombrilla y Claudia añadió un sol.
Kuki dibujó a sus cinco amigas junto a ella.
Ahora las seis estaban también en aquella piscina de papel.
Página 30
Más tarde salieron todos a merendar cerca de casa.
—¿Qué te apetece, Kuki? —preguntó su mamá.
Kuki ya tenía la respuesta:
—¡Un crepe de chocolate!
Página 31
El crepe estaba blandito y olía de maravilla.
Kuki comió un bocadito mientras sus amigas le contaban
cosas divertidas.
Se le escapó una risita.
¡Cuánto la había echado de menos!
Página 32
Su barbilla todavía necesitaba cuidados, pero Kuki ya estaba
mucho más tranquila.
Miró a sus amigas, a su familia y a su crepe de chocolate.
—Hoy me he llevado un buen susto… Qué bien que estéis
conmigo.
- Acompañamiento
- Lectura acompañada por una persona adulta
- Páginas
- 32
- Edición
- Maqueta de lectura · v1
- Formatos
- Lectura web a doble página y PDF














